Francia y Bélgica definen el primer finalista

Ambas selecciones han mostrado buen juego, contundencia goleadora y figuras en un gran momento, cualidades con las que aspiran a aprovechar una oportunidad histórica.

La historia la tiene impregnada con apenas nombrarla. “Leningrado, Ciudad Héroe”, se puede leer en un cartel gigante que luce frente a la terminal de trenes Moskovskij Vokzal, la estación principal de la ciudad. Petrogrado fue otra de las denominaciones que tuvo durante la Unión Soviética, pero se terminó bautizando finalmente como San Petersburgo. El sitio creado por Pedro El Grande a principios del siglo XVIII, para detener las invasiones que sufría este país a través del Mar Báltico, tendrá hoy el privilegio de ser el escenario donde se conocerá el primer finalista de la Copa del Mundo. Los franceses y los belgas buscarán así convertirse en los héroes de este duelo estelar, con dos de los equipos que mejor fútbol han desplegado en este torneo. 

La reconstrucción que tuvo que hacer Pedro de este lugar fue total, y lo hizo tan bien que dejó un sitio imponente, desde todos los aspectos. La majestuosidad de San Petersburgo vio nacer a nombres como Igor Stravinski, Vladimir Nabokov, Fiodor Dostoyevski. Los que tratarán de emularlos hoy en el estadio del Zenit serán Kylian Mbappé, Antoine Griezmann, Olivier Giroud, Paul Pogba, Eden Hazard, Romelu Lukaku, Kevin De Bruyne, Marouane Fellaini y Axel Witsel, entre otros.  

El protagonista de la novela Crimen y Castigo, Rodión Raskólnikov, también hizo lo suyo en esta parte del mundo, donde en octubre de 1917 se vio convulsionada cuando los obreros tomaron el Palacio de Invierno, sede y símbolo del poder de los zares. Los reyes del juego no necesitarán esta noche asesinar a nadie para seguir adelante, sino prevalecer sobre su adversario como lo fueron logrando en las etapas anteriores.

El que llegó a Rusia señalado como aspirante directo es Francia. El conjunto que conduce Didier Deschamps reúne a un grupo de jugadores de elite, que si bien no son los zares del pasado, tienen la capacidad suficiente para convertirse en los reyes del futuro. La figura del joven Mbappé se podrá seguir agigantando si repite algo de lo que ofreció ante Argentina, en el partido de los octavos de final. El delantero posee una velocidad que puede superar la marca de cualquier defensor, y a eso le agrega cualidades técnicas para transformarse en un hombre de temer.

El futbolista del París Saint Germain no está solo. Lo acompañan otros dos hombres en ofensiva, Griezmann y Giroud, para formar un trío poderoso en la zona de definición. Ellos se encuentran respaldados por dos hombres que manejan la distribución de la pelota en la mitad de la cancha: Pogba y Kanté. Y para que se sientan más protegidos todavía, los marcadores centrales de Francia son nada menos que titulares en el Real Madrid y el Barcelona: Raphaël Varane y Samuel Umtiti. La estructura que sostienen los franceses se apoya en esos pilares, y el andamiaje le permitió llegar hasta este partido.

Bélgica también tiene sus argumentos para acceder el encuentro decisivo. Más allá de que Hazard es el encargado de generar el juego colectivo, el resto colabora desde su lugar para que el plantel que dirige el español Roberto Martínez pueda ser considerado el mejor.

Los belgas vienen realizando un trabajo planificado con su seleccionado, y cuando fueron considerados a estar en el podio, hace cuatro años en Brasil, se despidieron en los cuartos de final ante Argentina. Pero la insistencia no la abandonaron y en este plantel hay ocho titulares que estuvieron en ese encuentro ante el equipo de Alejandro Sabella. De esa manera, la madurez que adquirieron provoca que esta Selección pueda plasmar un desempeño a la altura de este certamen.

La oportunidad que tiene Bélgica es única. El cuarto puesto alcanzado en 1986 ya lo ha igualado, y ahora apunta la mira hacia ese partido soñado por primera vez en su historia. El material con el que cuenta le permite alimentar ese deseo.

San Petersburgo es la capital de la cultura de Rusia. Las tropas nazis no pudieron hacer que se rinda a pesar de todos los esfuerzos. Y en este 2018 se terminó de reinventar para convertirse en una de las capitales del fútbol.

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