No descartan un nuevo incremento del pan

Además de los tarifazos en lo servicios de luz y gas que afectan a los diferentes sectores, los panaderos afrontan un nuevo aumento de la harina, uno de los insumos básicos de este producto y de sus derivados.
En varias provincias ya se habla de trasladar el incremento al precio final con el que se venden los panificados en el mostrador. No obstante, en Entre Ríos los referentes del rubro afirman que aún no hay nada definido, aunque no descartan subas de sus artículos para poder mantener la rentabilidad.

“Subieron los insumos en general y la semana pasada se registró un aumento de la harina: la bolsa de 50 kilos que costaba 320 pesos pasó a valer 480. Si a eso lo sumamos al incremento de las tarifas, de las cargas sociales, de alguna manera se necesita transferir esos costos al precio de venta”, explicó Gabriel Tosso, secretario de la Federación Industrial de Panaderos y Afines de Entre Ríos.

El dirigente afirmó que si bien todavía no se dio un incremento a nivel local y aún no se sabe a cuánto ascenderá en caso de concretarse la suba, señaló que “es algo que se está charlando” entre quienes se dedican a esta actividad comercial. No obstante, aseguró: “Todavía no se ha movido el precio del pan. La última vez que lo subimos fue hace cinco o seis meses y estamos tratando de aguantar lo más que se pueda”.

Sobre el precio al que se despacha en la actualidad, recordó: “En el centro el kilo de pan se consigue a 35 pesos, aunque en algunos lugares llega a venderse hasta 40 pesos. En los barrios se lo puede adquirir a unos 25 pesos el kilogramo”.

En referencia a la disparidad de valores, aclaró que en el caso de quienes pagan un alquiler para tener su local de ventas, los márgenes se reducen, sobre todo si la panadería está situada en una zona céntrica de la capital entrerriana, donde las rentas pueden llegar a ser más elevadas: “Un alquiler de un local en el centro de Paraná cuesta como mínimo 20.000 pesos, y en un barrio quizás se puede conseguir un lugar por 5.000 o 6.000 pesos”, sostuvo, y agregó: “Además hay otros problemas, como la clandestinidad, con panaderías que trabajan con empleados en negro o sin habilitación de la Municipalidad, y obviamente que sus costos son menores y por eso ellos pueden vender un pan a un precio más económico”.

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