Delia Gallegos pide que la gente amenazada por Goette se anime a hablar

El accidente ocurrido a mediados del mes de junio y que se cobró la vida de Alfonso Goette, reaviva la causa sobre el misterio de la familia Gil Gallego, la cual desapareció sin dejar rastro en enero del año 2002.

Goette, de 77 años, domiciliado en Seguí donde tuvo una farmacia durante muchos años, era propietario de la Estancia La Candelaria (zona de Crucesitas Séptima, en el departamento Nogoyá), lugar donde trabajaban los Gil. La familia Gallego siempre pensó que él guardaba un gran secreto en torno a este misterio.

Luego de conocerse el fallecimiento de Goette al volcar con su camioneta en la ruta 32, entre Crespo y Seguí, Delia Gallego, madre de Margarita y abuela de los cuatro niños desaparecidos en enero de 2002, no pierde las esperanzas de tener un nuevo dato que ayude a dilucidar la misteriosa desaparición.

Hoy sigo sosteniendo que Goette fue el culpable de la desaparición de mi hija y su familia. Ni bien ocurrió el accidente y lo confirmaron me llamaron por teléfono para informarme, pero esto no va a cambiar mi lucha, yo voy a seguir pidiendo justicia, quiero encontrar a mi familia; sé que desde un principio las cosas se hicieron muy mal y que ya no los voy a encontrar vivos, pero sí quiero saber dónde están, qué pasó con ellos».

Delia asegura que «había mucha gente que estaba amenazada o tenía miedo de hablar, ahora que este hombre murió espero que se animen. Hace un tiempo aporté un nuevo testigo al juez, que asegura que no se hizo un rastrillaje en el campo. Así como este hombre se animó a hablar y que la causa se reabrió, espero que encontremos las pruebas necesarias para encontrar a mi hija y su familia, así haya que empezar de cero, no vamos a dejar las cosas así; yo quiero tener por lo menos un lugar donde llevarles flores».

Más adelante destacó: «por suerte el Juez Gustavo Acosta, que ahora es quien está a cargo de la causa, es muy amable y se muestra predispuesto a trabajar e investigar, no como el Juez (Sebastián) Gallino que le restó importancia al caso. Creo que hay que investigar a todos, no puede ser que una familia desaparezca y nadie sepa nada; yo en la desesperación recorrí muchísimos videntes y todos me decían lo mismo, que sus cuerpos estaban enterrados en el mismo campo, pero nadie cree, por eso espero que ahora la gente, que ya no se va a sentir amenazada, se anime y aporte datos». (Fuente: Paralelo 32)

Dejá tu opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *