Advierten la inconveniencia de implementar el voto electrónico

Un experto informático formula advertencias sobre el sufragio electrónico. Asegura que es un sistema vulnerable por varios motivos y en cambio, considera conveniente la boleta única en papel.

La salud de las democracias, cualesquiera que sean su tipo y su grado, depende de un mísero detalle técnico: el procedimiento electoral. Todo lo demás es secundario”.

La cita de José Ortega y Gasset funcionó como disparador de la exposición en la que, por aproximadamente dos horas, el experto informático Javier Smaldone se dedicó a mostrar la vulnerabilidad del sistema de la boleta electrónica. Cabe agregar que el pensamiento del filósofo español continúa: “Si el régimen de comicios es acertado, si se ajusta a la realidad, todo va bien; si no, aunque el resto marche óptimamente, todo va mal”.

Invitado a Paraná por el Centro de investigaciones Sociales y Políticas, Smaldone estuvo en la Facultad de Ciencias de la Educación.

Programador, comentó que desde hace 8 o 9 años empezó a interesarse en estos temas, antes de señalar que no pocos pueden preguntarse “qué puede aportar un informático al sistema electoral”. Aclaró que si bien iba a abordar el sistema electoral desde el acto comicial hasta el escrutinio definitivo, la confección de padrones así como la identificación de los votantes son dos debates que en algún momento se deberán dar en el país.

Más allá de los aspectos informáticos, cuestionó que el proyecto que debate el Congreso para la implementación de un nuevo sistema electoral carezca de precisiones por lo que será el Ejecutivo el que a través de la reglamentación las formule. De ese modo, puntualizó, no se sabe exactamente en qué consistirá a la vez que cuestionó que el Poder Legislativo transfiera facultades que le son propias, al Ejecutivo.

Explicó que es voto electrónico con respaldo en papel y por eso se lo denomina boleta electrónica. Repasó que el voto es impreso y almacenado en un chip, la máquina que se usa para votar es la que se usa para contar los votos; la máquina imprime actas y telegramas; la máquina trasmite telegramas para el escrutinio provisorio y asiste al escrutinio definitivo. “De extremo a extremo con distinta configuración se usa el mismo sistema. Esto trae problemas”, aseguró.

Manipulable
La exposición fue acompañada por una proyección y videos que ayudó a comprender las especificaciones técnicas. Explicó que el chip de identificación por radiofrecuencia que se utiliza entra en colisión con el carácter secreto del voto. Ocurre que de acuerdo a la misma empresa responsable de las máquinas, el chip se puede leer a 50 metros de distancia con cierto dispositivo. Si eso es lo que se admite, no descartó que podría leerse a un metro, una distancia aceptable que guardan los fiscales respecto de la urna. A eso que señaló como un problema sumó la duda que puede surgir al momento de intentar corroborar que lo que está impreso en el chip es la elección que hizo el elector y que queda impresa en la boleta.

Advirtió que el software es manipulable, que el votante en general no controla el chip para corroborar su voto, simplemente lee lo que quedó impreso en la boleta y finalmente, que las autoridades de mesa no controlan efectivamente los votos al momento del recuento provisorio. Lo hacen de manera mecánica, “estilo caja de supermercado”, lo que se veía respaldado por las imágenes de escrutinios en los lugares donde ya se aplica este sistema que acompañaban su exposición.

Mostró cómo podrían vulnerarse las credenciales de la autoridad de mesa, cómo se podrían registrar múltiples votos en una sola boleta, entre otras debilidades que tendría el sistema que probablemente apruebe el Congreso Nacional, antes de aseverar que “las auditorías nunca son suficientes”, en tanto no pueden concluir con un grado de certeza absoluta porque “hay problemas que pueden surgir y que ninguna detecta”.

Smaldone aseguró que “a nivel mundial, a todos los sistemas de estas características se los encontró vulnerables” y no solo ante la hipótesis de alterar resultados sino de sabotear un proceso electoral. “Es más fácil sabotear un sistema informático que uno físico en papel”, sostuvo.

Ninguna novedad
El experto citó que la primera patente de voto electrónico data de 1974, o sea que hace 40 años que existe, y enumeró una cantidad de países que están abandonando el sistema y otros que no lo aplican más que en parte de su territorio, como es el caso de Estados Unidos. Entre otros, repasó el caso de Holanda que lo abandonó en 2008, de Bélgica que lo está dejando de aplicar y de Reino Unido donde directamente, comentó, está prohibido.

Si la Argentina lo aplica en los términos que se están manejando, sería el cuarto país, con India, Venezuela y Brasil. Aseveró en ese orden que en los primeros 20 países más desarrollados no se vota con computadora.

Única y de papel
Tras atacar por vulnerable el sistema que propicia el gobierno nacional y que ya se aplica en Neuquén, Ciudad de Buenos Aires, provincia de Salta, tal como lo había hecho en la propia Comisión de la Cámara de Diputados de la Nación cuando fue invitado en el mes de agosto a exponer su posición, Smaldone se mostró a favor de la boleta única, como utilizan las provincias de Córdoba y Santa Fe, que concentra toda la oferta electoral en un solo papel en forma ordenada, sin dejar de señalar que son distintas las variantes que pueden existir.

Apuntó que “con boleta única en papel votan los argentinos que están presos y los que están en el exterior”.

En diálogo con EL DIARIO también puso en dudas que si se aprueba próximamente la boleta electrónica pueda aplicarse para las próximas elecciones en las aproximadamente 95.000 mesas de todo el país. “No existe país en el mundo donde se haya hecho de ese modo, en todos los casos fue progresivo, a lo largo de años”.

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