Asesinan a una nogoyaense en Rosario

Sucedió anoche en el Barrio Ludueña de la ciudad de Rosario. La víctima tenía 62 años y recibió un disparo en la zona de la clavícula. El esposo, de 56 años, desapareció de la casa pero una hora después fue detenido.

Una mujer fue asesinada de un balazo en su casa de barrio Ludueña anoche. Los vecinos escucharon los gritos de lo que parecía una de las discusiones usuales que distinguían a ese hogar. En el fragor del altercado se escuchó una detonación y un hijo del matrimonio, que estaba en un dormitorio, corrió hacia el living de la vivienda. Encontró a su madre desvanecida y a su padre tomándose la cabeza. Se inclinó en el piso para ayudarla y dejó de prestar atención. El hombre desapareció de la casa. Lo ubicaron una hora después deambulando allí cerca.

Una multitud de vecinos se agolpaba anoche frente a la casa de Felipe Moré 543 bis, donde Zulma Paula Enrique, de 62 años, oriunda de Nogoyá, yacía sin vida en la sala. El esposo, Francisco Marcelino P., de 56 años, se escabulló de allí ni bien la cuadra de casas modestas de material empezaba a alborotarse.

El estampido del final. El drama se desató a las 21 cuando la pareja se enfrascó en una de las rutinarias disputas verbales que mantenían según contaron varios vecinos a los policías de la comisaría 12ª. Los gritos cesaron en el momento en que se escuchó una detonación seca. Fue entonces que un hijo del matrimonio, que vive en la casa con su pareja, saltó desde una habitación a ver lo que pasaba.

«La maté, la maté», dijo Francisco en un sollozo mientras se tomaba la cabeza con las manos. El joven se arrodilló para asistir a su mamá, que estaba tumbada boca arriba en el suelo, con un disparo que le fracturó la clavícula y que le habría causado la rotura de una arteria.

El matrimonio vivía desde hacía años en esa vivienda añosa separada de la vereda por un tapial que daba a un patio delantero.

«Fue un solo impacto a la altura de la clavícula en el lado izquierdo. Una perforación que se produjo a partir de que el arma fue apoyada desde muy corta distancia», señaló una alta fuente policial.

Se presume que el disparo fue efectuado con una escopeta casera, tipo tumbera, que algunos vecinos dijeron saber que Francisco poseía. El hombre, agregaron algunos habitantes de la cuadra, lucía últimamente una delgadez de aspecto enfermizo y se lo notaba muy desmejorado.

Al lugar llegaron anoche cinco patrulleros, peritos de la Sección Rastros y el médico de la División Criminalística. Varias patrullas del Comando Radioeléctrico peinaban el barrio para localizarlo. Lo que ocurrió a las 22.50.

Fuente: La Capital

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