Asesinaron una chica cada 30 horas durante abril

Los casos de femicidios no cesan. Micaela y Araceli, los nombres propios que conmovieron en los últimos días. Según las escalofriantes estadísticas, asesinaron una chica cada 30 horas durante el mes de abril en el país.

2 de abril
Belén Rivas: Puerto Iguazú, Misiones. 16 años. Su cuerpo apareció tirado en la calle. La autopsia reveló que fue violada y estrangulada hasta la muerte.

8 de abril
Micaela García: Gualeguay, Entre Ríos. 21 años. Era estudiante de educación física y fue reportada como desaparecida el 1° de abril. Sebastián José Luis Wagner, quien aportó datos sobre su paradero, fue el asesino: al confesar el crimen contó que la había secuestrado, violado y asesinado. Wagner es un convicto por delitos de violación que había sido condenado a 9 años de prisión, pero gozaba del beneficio de libertad condicional.

8 de abril
Silvia Castañera: El Trébol, Santa Fe. 43 años. Fue hallada muerta en su casa luego de que su ex pareja pidiera auxilio a la policía. Si bien el hombre de 44 años había indicado que la víctima se había descompensado, los investigadores comprobaron que la asesinó a golpes.

11 de abril
Ornella Dottori: Paraje Naranjo Esquina, Santiago del Estero. 16 años. Fue hallada muerta, semidesnuda y boca arriba en un campo a dos kilómetros de su casa con golpes de ladrillo en su cuerpo. Estaba embarazada de seis semanas. El sospechoso está prófugo.
Silvina Nuñez: Florencio Varela, Buenos Aires. 3 años. Fue violada y asesinada a golpes por su padrastro, quien admitió el crimen cuando fue detenido. El autor del crimen fue Mauricio Canosa Fratti (26), quien estaba en pareja con la mamá de la víctima (20 años).

14 de abril
Lucía Hoyos: La Banda, Santiago del Estero. 40 años. La maestra jardinera fue asesinada a puñaladas en el cuello, torax y abdomen delante de sus hijos por su ex pareja. La mujer fue encontrada agonizando por la policía, pero murió producto de las heridas.

16 de abril
María Adela Duarte: Don Torcuato, Buenos Aires. 56 años. Fue encontrada asesinada y descuartizada, luego de una semana como desaparecida. Los investigadores sospechan de un vecino de la zona. El caso sigue sin resolución.
Gabriela Barceló: San Cristóbal, Santa Fe. 29 años. Era madre de dos hijos. Fue asesinada por su pareja Alejandro Furón de 29 años, quien luego de escapar hacia la zona rural del pueblo se disparó un tiro en la cabeza con una pistola calibre 38.

17 de abril
Noemí Salvaneschi: Frontera, Santa Fe. 49 años. Fue asesinada de seis puñaladas por su ex marido, Julio Allendes (64) de quien se encontraba separada desde hacía unos cuatro meses.
Cielo Torres: Lomas de Zamora, 1 año. Fue violada y luego ahogada en el interior de un balde con agua. El fiscal a cargo de la investigación ordenó la detención de uno de los miembros de la familia, Orlando Nahuel Gómez (30), que era quien estaba al cuidado de la niña al momento del hallazgo de su cadáver.

18 de abril
Paulina Portillo: El Dorado, Misiones. 27 años. Maximo Barúa asesinó a machetazos y cuchillazos a su concubina. El ataque se habría producido cuando la mujer intentaba evitar que Barúa abusara de sus hijos. Paulina murió por cortes múltiples en la cabeza y el tórax. Tenían 4 hijos.
Cristina Sandoval: Barrio Scarafia, Santa Fe. Fue asesinada de un tiro en la cabeza por su concubino. Había recibido golpes en todo su cuerpo. El autor, un tal «Pedro» (36), es un sujeto adicto a las drogas con el que Sandoval había formado pareja hacía unos meses. Ella había dado por terminada la relación hacía poco tiempo. Su hija de 15 años la encontró muerta.

19 de abril
María Esther Ramírez: Ushuaia, Tierra del Fuego. 63 años. Fue hallada muerta en la cama del dormitorio de su casa. A su lado se encontró el cuerpo de su marido, Alejandrino Mendoza, de 61 años de edad, ex policia, y quien se había suicidado luego de dispararle. Uno de sus hijos los encontró muertos.

20 de abril
Alejandra Polizzi: Castelar, Buenos Aires. 48 años. La mujer atinó a buscar el teléfono, marcar el 911 y gritar «¡Me mata! ¡Me mata!». La operadora le preguntó dónde estaba, pero Alejandra no llegó a contestar porque su marido, Gustavo Javier Flores, el padre de su hijo, la mató ahí mismo. Cayó al piso y la llamada se cortó. La Policía fue a hasta la casa. Tocaron el timbre, y al no haber respuesta, se fueron.

21 de abril
Marina Vedia Durán: Los Corralitos, Mendoza. 40 años. Estaba embarazada de tres meses. Sus restos fueron encontrados en un zanjón y desparramados por los alrededores, luego de haber sido descuartizada. Llevaba 10 días desaparecida. Su novio fue detenido.
Malvina Noelía Santa Cruz: Santa Fe. 35 años. Apareció muerta de un golpe en la cabeza. Su familia sospecha de su ex pareja quien la perseguía y la maltrataba sicológicamente y de quien se había separado hacía un tiempo. Ya había sido víctima de violencia de género en su anterior pareja: su ex marido asesinó a las hijas de ambos, Ludmila y Micaela Sandoval de 4 y 8 años en 2007.

23 de abril
Silvia Morales: San Miguel, Tucumán. 53 años. Fue asesinada de ocho puñaladas por su ex pareja, un hombre de 62 años, quien fue identificado como Julio Rubén Olivera. El crimen ocurrió luego de una pelea en la cual el asesino dijo que «sentía celos».

24 de abril
Carmen Solís: San Carlos, Mendoza. 52 años. Apareció colgada de una cuerda en el interior de su casa. Su marido, el médico Juan Muñoz (72), denunció un suicidio. Actualmente está detenido e imputado por homicidio agravado por el vínculo, cuya pena es prisión perpetua.

25 de abril
Tamara Córdoba: Villa María, Córdoba. 20 años. Tras cuatro días de rastrillajes, su cuerpo fue encontrado incinerado en un descampado de la zona, en el cruce de las rutas provinciales 4 y 2, donde la joven había descendido del colectivo cuando regresaba de bailar. Su medio hermano fue detenido como principal sospechoso.

25 de abril
Mayra Díaz: Rafael Castillo, Buenos Aires. 24 años. Había sido atacada por su novio, llamado Ernesto Cardozo, de 39 años, luego de que ambos mantuvieran una discusión. El hombre la roció con alcohol y la prendió fuego. La joven ingresó al hospital Paroissien «con el 40% del cuerpo quemado». Luego de tres días de agonía en Terapia Intensiva, falleció.

27 de abril
Araceli Fulles: José León Suárez, Buenos Aires. 22 años. Su cuerpo fue encontrado desnudo y semienterrado en una casa por perros policiales, luego de que había sido reportada como desaparecida el 2 de abril pasado. La autopsia confirmó que fue asfixiada hace unos 28 o 30 días. El principal sospechoso del femicidio se llama Darío Badaracco y tiene 29 años.

No la buscaron
Los rituales machistas de la violencia tienen algo en común: escenarios, nombres, protagonistas, investigaciones deficientes y rastrillajes que no alcanzan.
Ya no alcanzan los nombres propios. Se repiten como en un carrousel escalofriante que nos pasa delante de los ojos: Candela, Ángeles, Araceli, Daiana, Chiara, Melina, Micaela. De nuevo una Araceli. En 2014 ya habían matado a otra Araceli que también era de San Martín, que había salido en busca de trabajo y se encontró con un femicida. Su apellido era Ramos.
Tenía 19 años y apareció dentro de un bolso tirada en el medio de un descampado. Estaba maniatada con alambres. Los rituales machistas de la violencia tienen algo en común: escenarios, nombres, protagonistas, investigaciones deficientes y rastrillajes que no alcanzan. El hallazgo del cuerpo de Araceli Fulles evidencia una vez más que a las pibas el Estado no las busca.

Más mujeres
A Candela Sol Rodriguez la encontró una mujer. A Ángeles Rawson la vio un trabajador del CEAMSE en José León Suárez. Melina Romero estuvo desaparecida un mes y el hallazgo vino de la mano de un grupo de cartoneras, también en José León Suárez.
El letargo policial no permitió encontrar los rastros en su cuerpo que daban cuenta de la violencia sexual que vivió antes de que la mataran. Borró huellas y alisó zonas del cuerpo que empezaron a pudrirse. Hubo estudios de ADN e hisopados que no pudieron hacerse. La autopsia ni siquiera llegó a definir cómo murió.

El titular de la Departamental de San Martín, el comisario mayor José Luis Santiso, de quien dependían todas las comisarías de esa zona, algunas encargadas de la búsqueda y los rastrillajes, está preso acusado de corrupción policial y de encubrir a narcotraficantes.
En el expediente judicial que lo investiga hay grabaciones de conversaciones que mantuvo Santiso tres días después del hallazgo del cadáver de Melina con la líder de una banda narco. Ahí, el comisario explica a su interlocutora que estaba ocupado «porque tiraron a Melina». «Tuve un quilombo bárbaro la semana pasada porque me dejaron a la piba ésta muerta, ¿viste?», dice en el mismo audio. ¿Quién investiga estas responsabilidades institucionales?

Durante 27 días no supimos dónde estaba Araceli Fulles, la encontraron perros adiestrados en un lugar que ya había sido allanado, en la casa de Darío Badaracco, la última persona que la vio con vida. Con los machos femicidas funciona una presunción de inocencia que no se activa cuando se trata de otro tipo de delitos.

Después de declarar, Badaracco se profugó. Ahora se sabe que tiene un hermano que trabaja en la Comisaría 5ta de Billinghurst, la dependencia policial a la que fue la familia de Araceli a pedir ayuda cuando la chica desapareció.
En el medio de la búsqueda apareció un portacosméticos de ella con una nota que, se supone, le pertenecía: «Ara, la morocha». Los policías escenificaron el hallazgo mostrando cada uno de los objetos sobre el barro. Los detectives televisivos tratan de imponer en el expediente mediático que fue una prueba plantada.
Hasta ahora la única evidencia es que detrás de cada búsqueda infructuosa está la Policía Bonaerense, para terminar de hilvanar con irresponsabilidad la operación masacre femicida.

No se llega a tiempo

La familia de Araceli Fulles lo señaló una y otra vez: había que poner la linterna en San Martín, en los barrios. A pesar de que todos los días una mujer es asesinada por ser mujer, cada vez que una piba desaparece, la presunción de femicidio no entra en las investigaciones judiciales. «Averiguación de paradero» era la carátula de la causa que recayó en la fiscalía 2 de San Martín, a cargo de Graciela López Pereyra.
La primera hipótesis fue que Araceli se había ido de gira, que ya iba a volver. Cuando los padres de Micaela García denunciaron su desaparición en Entre Ríos les dijeron que podía tratarse de un suicidio.
Esta violencia institucional no empieza ni termina en la inoperencia de funcionarios policiales y judiciales. Se trata de una violencia estatal que también es femicida. En febrero de este año cuatro amigas fueron baleadas en la calle en plena luz del día en Florencio Varela.

Se presume que un chico de 14 años fue el que les vació un cargador con un arma 9 milímetros. Sabrina, de 15 y Denise, de 17 murieron. Némesis y Magali sobrevivieron a la masacre femicida. Hoy en el Poder Judicial de Florencio Varela tramita una causa por «abandono de persona»: una de las chicas asesinadas podría haber sobrevivido. Las filmaciones de las cámaras de seguridad del propio municipio muestran a una persona de gorra y mochila que les dispara a las 6.04 de la madrugada. Cinco minutos después llega al lugar una ambulancia, el conductor de ese vehículo se baja, las mira, reporta la situación por radio desde donde le contestan que no hay médicos. La ambulancia vuelve recién a los 35 minutos. Fuente: (El Diario).-

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