Causa Gill: Se conocieron mas detalles del nuevo testimonio

Tras el aporte de un testigo que brindó datos para reencaminar la búsqueda de la familia Gill, desaparecida en 2002, el fiscal Federico Uriburu confirmó que con el nuevo testimonio, se ratificarían sospechas que siempre rondaron la causa. 

«Un testigo que apareció este año, brindó datos para reencaminar la búsqueda, estamos pidiendo mediadas probatorias, y todo dependerá del resultado de las medidas que tomemos a partir de su declaración», explicó el fiscal al mostrarse «esperanzado» por las novedades que surgieron en la causa.

«Mencho» Gill, de 56 años en ese momento, su esposa Margarita Norma Gallegos, de 26, ni de sus hijos María Ofelia, de 12, Osvaldo José, de 9, Sofía Margarita, de 6, y Carlos Daniel, de 2, fueron por ultimas vez el 13 de enero de 2002, en Viale, a treinta kilómetros de La Candelaria, el campo en el que vivían y donde el hombre trabajaba como peón.

Por la desaparición de la familia, en el centro de la investigación siempre estuvo el dueño de la estancia, un alemán que en aquel entonces promediaba los 60 años llamado Alfonso Goette, quien murió el jueves 16 de junio de 2016 en un trágico despiste. 

«De acuerdo a los dichos del testigo, como hombre de campo que es, le llamaron la atención unas circunstancias y es por eso que aparece ahora para brindar unos datos de lo que tenía en su cabeza desde hace 15 años», indicó el fiscal. 

Es que este hombre, dijo que antes de que desapareciera «Mencho» Gill, Goette le había hecho hacer varios pozos en el campo, uno sobre un curso de un arroyo, que, se presume, podría ser el sitio donde fueron enterrados los cuerpos de los integrantes de la familia.

Pero por qué este lugareño había callado durante tantos años. «Porque no se animaba a hablar», sintetizó el fiscal. «Por un temor que le infundía el dueño del lugar, el principal sospechoso en el expediente. Y una vez que este hombre fallece en un accidente de tránsito, este testigo empieza a pensar la posibilidad de hablar, impulsado por su familia, para que cuente lo que había visto en aquel momento y que le llamó la atención», ahondó al respecto. 

«No es la primera vez que habla un testigo en base a algo que le llama la atención desde que el dueño falleció indicó. Hemos tenido tres o cuatro personas que se acercaron a brindar datos», comentó el fiscal. 

«Es muy importante contar con un dato para destinar la investigación dentro de una de las hipótesis que se manejaban, que era que los cuerpos estén enterrados en el campo donde ellos supieron vivir», reveló Uriburu. Y en ese marco, el responsable de la investigación aseguró que la expectativa de hallar respuestas «es alta», hasta de un «80 por ciento».

De acuerdo a lo que el fiscal recuerda, la zona que marcó este nuevo testigo, nunca fue rastrillada. Por lo que hay expectativas por comenzar con los trabajos lo más pronto posible. 

«Estamos viendo las posibilidades técnicas de hacer un trabajo prolijo, porque en el supuesto de que se halle algo, es el probable lugar de un crimen, y hay que ser cautos al momento de proceder para cuidar cualquier tipo de evidencia que pueda haber en el lugar, más que nada pensando que estaríamos hablando de un lugar que en 15 años se mantuvo intacto», argumentó el fiscal Uriburu.

Fuente: El Once

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