Dos generaciones al compás del bombo


Este 22 de agosto se celebró en todo el país el Día del Folclore, una conmemoración que rescata las raíces del pueblo argentino que nos lleva a lo más profundo de nuestra tierra. Desde el noroeste argentino hasta la Patagonia y desde la Mesopotamia hasta Cuyo, el folclore es sin dudas nuestra carta de identidad.

Cuando el calendario de efemérides señalo el día del folclore, esta edición comenzó a buscar la relación de dos generaciones. Por un lado aquella gran cantidad de artistas y gustosos de nuestra música que vivieron las décadas de fulgor de la música popular argentina y por otro lado, el espíritu joven que hoy rescata y hace revivir de alguna manera a aquellas voces del cancionero popular.

Fue así que encontramos a estas dos generaciones y como si fuera poco, ambas generaciones unidas por un lazo familiar. Es el caso de don Beto García y su nieto Franco, que separados por medio siglo interpretan con la misma dedicación grandes canciones del folclore argentino.

Como más de un nogoyaense lo ha comprobado, los locales comerciales de la familia García están ornamentados con símbolos criollos. Por sus vidrieras pasan bombos, guitarras, banderas argentinas y pizarrones con frases autóctonas. Una vez en el interior del comercio uno comienza a observar y se distrae con letras de canciones y refranes que ponen en valor las cuestiones criollas.

Don Beto Garcia es una persona que en su diálogo siempre acota con un chiste o humorada, tal es así que cuando se le preguntó si el había nacido en Nogoyá, respondió: “nooo, yo nací en el hospital y mi nieto Franco también”.

Don Beto comenzó su camino por el folclore en la década del 50 en los festivales barriales de Nogoyá, “antes se realizaban los festivales en los barrios según el santo que tenían, por ejemplo estaba el festival de San Roque, de San Blás o de Santa Teresita” recuerda. “Este último sabía juntar gran concurrencia de público y era organizado entre otros por la familia Coradi y Arín”.

García continuó relatando: “A algunos de ellos me invitaban pero en otros me presentaba yo solo, era en las épocas de las nacientes del folklore argentino, siempre que hubiera un micrófono y un grupo de vecinos festejando yo me presentaba con mi guitarra, interpretaba algunas canciones y hacía cuentos cómicos camperos, eran temas folklóricos con letra humorística. Eran anécdotas sanas, nada de cuentos verdes ni cosas indecentes, era un humor sano el de esa época” rememora.

“Todo a un estilo parecido al de Landriscina, con la diferencia que en vez de relatar el cuento yo lo cantaba, también hacía un repaso por el cancionero folklórico que en ese tiempo estaban muy de moda los takiraris del Chango Rodríguez y yo decidí tomar el repertorio del Chango para interpretarlo en los festivales de la ciudad” recuerda Don García, y con cierto aire de orgullo comparó la década del 50 con la actualidad: “me acuerdo que en aquellas épocas yo cantaba una canción que hoy Franco interpreta también, como es “luna cautiva”.

Y así fueron los inicios de Don García en el folclore, luego ese sentimiento criollo renace con la llegada de su nieto Franco, recuerda el mismo “hace 12 años llegó a nuestras vidas Franquito, que con apenas 3 años comenzó a cantar y a improvisar algunos repiques con el bombo al cual miraba con mucho cariño y con los palitos comenzó un “chaca-chaca” y aprendió el compás de chacarera que fue lo que mas lo cautivó”.

Franco fue creciendo entre bombos, zambas y chacareras y así se contagió de su abuelo y con una diferencia de 60 años, él también recorre festivales llevando la música argentina por la ciudad y alrededores.

Cuando se le preguntó sobre la sensación que siente un abuelo al ver que su nieto sigue su camino, García manifestó sentir una gran felicidad y separó el parentesco que lo une con Franco y lo asoció a la cualidad artística del pequeño bombisto y cantor. “A mi me encanta lo que hace, si bien es mi nieto, que eso me enorgullece el doble, yo lo destacó mas como un gran niño cantor bombisto. Quiero separar esto para que nadie piense que yo lo admiro porque es mi nieto, lo admiro porque me gusta lo que hace y lo hace de buena manera” afirmó.

Además detalló: “si bien Franco podría dar mucho mas, el debe cumplir con sus obligaciones de todo niño como es asistir a la escuela y tener su tiempo para divertirse, por ahí se ve que hay chicos que hoy están en un lugar actuando y mañana en otro y así pierden la etapa de la niñez por subirse a una carrera artística”. En cuanto al folclore, el reconocido vecino de calle Catamarca y San Martín, aseguró que “nos enseña mucho, a través de sus letras nos deja lecciones de vida nos transporta a diferentes regiones del país, nos enseña la cultura de nuestra tierra. Desperdiciamos tiempo escuchando música importada de otros países y nos olvidamos de lo nuestro que tanto nos enseña. Hay un tema folclórico para cada fecha patria de nuestro país, nos muestra la historia de un paraje, de un río o de una región”.

Los García han crecido rodeados de folclore, se podría decir que todo comenzó en el abuelo de la familia y hoy se extiende hasta sus nietos que van interpretando la música folclórica. Franco de 12 años es bombisto y cantor, Anahí de 8 está dando sus primeros pasos en guitarra, y los padres de ambos están ligados al folclore argentino en la danza y en la música.

Cuando se le pidió a García su punto de vista del folclore actual, este comentó: “veo bien el folclore actual, pero mas me gusta el de antes, el que se hacía con los instrumentos típicos, ahora le han incorporado teclados y vientos, que no está mal que lo hagan pero rescato esos violines, acordeones y guitarras criollas de antes”.

Su nieto sucesor
Franco tiene 12 años, es reconocido en toda la zona por su carisma y personalidad al pararse en un escenario, cuando se le preguntó que significa el folclore para él, respondió:

“el folclore es algo hermoso me gusta transmitirlo al público, me gusta hacerlo con un conjunto y le agradezco a mi abuelo que fue quien me empezó a enseñar todo esto”.

Franco, recuerda de sus primeros pasos en la música, un festival del Día de la Madre. En ese entonces el tenía solamente 6 años. Al comenzar el recorrido por las anécdotas, nieto y abuelo traen a la memoria las reuniones familiares las cuales eran animadas por la voz de Franco y ambos ríen cuando recuerdan una frase que usaba el abuelo para alentar a su nieto mientras cantaba que era “¡vamos Franquito! ¡Adentro!”.

Para finalizar, se le consultó a Franco si le gustaría continuar en el folclore para lo cual respondió que añora vivir de la música, si bien destaca que debe continuar con sus estudios su sueño es poder trascender gracias a la música folclórica.

 

 

 

 

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