El desempleo en un piso histórico

La desocupación es la más baja en 28 años. Se ha logrado un consenso social por el cual las paritarias se transformaron en la herramienta idónea para negociar salarios. La calidad del empleo mejoró pero aún quedan muchos desafíos pendientes.

Las líneas económicas que anticipó el electo gobierno de Mauricio Macri abrieron una profunda incógnita en un mercado laboral que, aun considerando las interpretaciones, ostenta el índice de desempleo más bajo de los últimos 28 años, la vigencia de las negociaciones paritarias y buen ritmo de creación de empleo privado, así como también el problema de los altos niveles de empleo en negro.

Quince días atrás, a pocos días del balotaje presidencial, el Indec dio a conocer un dato significativo para la economía local. Con un porcentaje del 5,9%, en el segundo trimestre la proporción de personas desempleadas era la más baja en casi tres décadas, con una caída del 1,6% respecto del 7,5% registrado en el mismo tramo de 2014.

El porcentaje más bajo anterior se registró en 1988, antes de la escalada de precios que precipitó el final del gobierno de Raúl Alfonsín. Pero los índices destacan la evolución que se produjo después de la crisis de 2001, que encontró al país sumido en el caos político y en la catástrofe económica que, entre sus hitos lamentables, apuntaba un desempleo de más del 21 por ciento.

El contador público y ex rector del colegio Carlos Pellegrini, Abraham Gak, remarcó que la administración que viene heredará una economía con buenos niveles de empleo. Para este especialista, el hito principal de la política económica del proceso político saliente «es el sostenimiento del empleo y la redución de la tasa de desocupación hasta niveles de los más bajos de la historia del país».

Gak se manifestó preocupado porque el actual gobierno «recibirá esa herencia pero no sé si la va a mantener porque el proceso económico que viene, preanunciado públicamente, puede terminar en una reducción del salario, en la caída del consumo, y consecuentemente en menores niveles de producción y mercado interno.»

En sintonía, el economista del Plan Fénix, Héctor Valle, recalcó que, si se analiza el comportamiento de las variables, la tasa de desempleo es uno de los indicadores destacados. Si esa tasa «es una de las más bajas de las últimas décadas tiene que ver con el énfasis que se puso en el sostenimiento del empleo, la dinámica de las jubilaciones y la movilización del mercado interno a partir del consumo y actividades como la obra pública».

Para Valle, en nivel de empleo que recibe el macrismo «es excelente» pero, a la par de Gak, advirtió que «no hay garantías a futuro porque con ajuste, devaluación y eliminación de subsidios es muy improbable que la situación actual se pueda mantener en el tiempo». Una economía que se apoya en el consumo y la obra pública, agregó el especialista, «genera empleo naturalmente y, si el gobierno nuevo piensa cambiar el rumbo, la consecuencia inevitable será una caída del trabajo y el salario», lamentó.

El futuro ministro de Trabajo, Jorge Triaca, fue uno de los últimos confirmados del Gabinete económico del frente Cambiemos. Con la presentación en sociedad del futuro funcionario a principios de la semana la incógnita sobre la política laboral empezó a despejarse con el paso de las horas.

Buena parte de los medios y la dirigencia partidaria del frente vencedor destacó la primera definición de Triaca sobre las paritarias: «Serán libres», aseguró el nuevo ministro.

Sin embargo, la frase tenía un segundo componente que funcionaba como un atenuante significativo: «Serán libres pero mirando el desarrollo de la economía», con lo que anticipó un nuevo orden de negociaciones atadas a productividad.

Los primeros en atender el detalle fueron los gremios de la CGT oficial. Al día siguiente, el titular Antonio Caló le reclamó a Triaca garantías de equilibrio que contemplen el lugar de los trabajadores en relación con el mundo de las empresas. La advertencia fue política pero también gremial en tanto mensaje para los gremios que impulsan la constitución de una CGT reunificada «para acompañar al gobierno que viene pero con perfil crítico», como dijo a Tiempo una fuente del sector «independiente».

Otro hombre de la CGT oficial, el secretario gremial del sindicato mecánico Smata, Oscar Romero, advirtió que el objetivo de discutir paritarias por productividad chocará de frente contra un problema inmediato: «Los gremios en los que la productividad es más difícil de cuantificar, como los del sector de los servicios.»

El contador Gak criticó que el macrismo tiene «intenciones de auspiciar dos paritarias por año» y «no va a poder evitar un crecimiento del desempleo». En el proceso político saliente, comparó, el centro estuvo en el sostenimiento del Consejo del Salario que definió entre trabajadores y empresarios el nivel del Salario Mínimo Vital y Móvil.

Gak apuntó entre los faltantes que, por un lado, «no se pudieron bajar los porcentajes de trabajo no registrado» y, por otra parte, «faltó una decisión más firme en materia de impuestos a las Ganancias». Ese tema, agregó, pronunció la dicotomía con sectores del sindicalismo. «La reforma tributaria es imprescindible», finalizó.

En cambio, Héctor Valle consideró que «no hay puntos débiles o fuertes» en el gobierno saliente y, por el contrario, subrayó el rol de sectores como el agropecuario «que no liquida divisas produciendo una brecha que afecta la capacidad de recaudar y produce el desequilibrio fiscal». Para este especialista, de cara a futuro «no hay misterio. Hay que sostener las políticas de subsidios y remuneraciones.» Sin embargo, advirtió que, a contramano, «la política que propone Macri para corregir el desequilibrio fiscal es la toma de más deuda y la reducción de los costos, entre ellos el salarial», concluyó. «

5,9% es el porcentaje de desocupados que arrojaron los números del Indec en el segundo trimestre de 2015

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