Etchevere tiene peones por $450 mensuales sin baño ni agua potable

El dirigente rural en sus últimas apariciones públicas parecía tener la fórmula para dar solución a los problemas del país desde la Sociedad Rural, pero parece que el refrán «haz lo que digo, pero no lo que hago» tiene su real ejemplo si escuchamos sus palabras y vemos la forma de manejar sus empleados en los establecimientos rurales que Etchevere regentea. Renatea realizó una inspección, detectó trabajo no registrado y halló situaciones de extrema precariedad.

Etchevere en sus apariciones públicas esbozaba discursos tal como si fueran una lección de como hacer las cosas para el gobierno nacional: «que haya previsibilidad, reglas claras, sectores públicos eficientes, honestos, que piensen en el bienestar general, y no solamente perpetuarse en el poder»  exigía el dirigente rural en Diario La Nación, además disparó contra el gobierno manifestando: «es un gobierno depredador que se ha querido servir del trabajo, la inversión, el riesgo de todos los sectores productivos en beneficio propio y no en beneficio del país».

Todas las acusaciones de Luis Miguel Etchevere se fueron por tierra mostrando un excelente ejemplo de como no deben hacerse las cosas a la hora de administrar un establecimiento rural. Días atrás, el Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios (Renatea) inspeccionó siete establecimientos agrícolo-ganaderos en la provincia, en el marco de una campaña de fiscalización, y detectó «explotación laboral». Una de las propiedades en las que se detectaron irregularidades pertenece a la madre del presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere.

El organismo, a cargo de Guillermo Martini, señaló en un comunicado que 27 trabajadores fueron relevados en los diferentes predio y, en cinco establecimientos, detectó condiciones irregulares de registración.

En los otros dos, además de trabajo no registrado, halló situaciones de extrema precariedad, informó el Renatea.

«En el establecimiento ‘La Hoyita’, de la empresa ‘Las Margaritas S.A.’, propiedad de Leonor Barbero Marcial viuda de Etchevehere, dos trabajadores no registrados vivían en unidades sin energía eléctrica, agua potable y baños. Son analfabetos, no tienen acceso a recibos de sueldo y prestaban servicios como peones generales por 450 pesos mensuales», denunció el organismo público.

También ese personal declaró cumplir tareas bajo «las órdenes de la familia Etchevehere desde el 14 de junio de 1976», por lo que según la Ley 26.727 de empleo agrario están en edad de jubilarse.

Otros dos trabajadores fueron hallados en ese establecimiento en situaciones irregulares; un encargado de estancia jubilado que afirmó percibir una remuneración de 2.000 pesos mensuales, y su hijo de 18 años, quien dijo trabajar desde los 13, no estar en blanco y cobrar 1.050 pesos por tareas dos días a la semana.

También halló trabajadores no registrados, uno de los cuales es analfabeto y cumple labores hace más de 20 años en diferentes establecimientos de la empresa.

De forma independiente de las acciones administrativas realizadas por el Renatea contra el empleo no registrado y la ausencia de libreta de trabajo agrario, «las situaciones configuran la presunción de reducción a la servidumbre, por lo que se presentó la denuncia en la Fiscalí­a de Primera Instancia 2 de Paraná».

No obstante, el ruralista explotador, fiel al discurso que nos tiene habituado su sector dio la cara y denunció persecución, olvidándose dar una explicación sobre la relación laboral de sus peones.

La noticia, no demoró en llegar a los medios nacionales.

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