Imputaron a la superiora del convento de las Hermanas Carmelitas

La jefa del convento católico será indagada el miércoles. Había opuesto “resistencia” al allanamiento que se llevó a cabo en el lugar, donde «se aportaron en forma voluntaria una cantidad de cilicios y pequeñas fustas de unos 40 centímetros», dijo el fiscal.

La madre superiora del convento entrerriano de las Carmelitas Descalzas fue imputada por la fiscalía por el delito de «privación ilegítima de la libertad» de monjas de esa congregación.

En ese marco, la jefa del convento católico será indagada el miércoles venidero por la justicia.

La decisión fue tomada por el fiscal, Federico Uriburu, y apunta a la hermana María Isabel, quien ya fue notificada y nombró como defensores a los abogados Guillermo Vartorelli y Miguel Angel Cullen.

La Justicia tomó intervención tras una denuncia periodística conocida el 25 de agosto que reveló la presencia de elementos de autoflagelación en el predio.

Recientemente, el fiscal Uriburu tomó declaración a dos ex religiosas de la orden de las carmelitas y luego dispuso la indagatoria de la superiora.

Las monjas que declararon, anteriormente habían manifestado a la revista Análisis de Paraná respecto del uso de cilicios, látigos, mordazas y el padecimiento de humillaciones y mortificaciones, además de la imposibilidad de salir del convento.

Los abogados defensores fueron convocados por el Arzobispado de Paraná. En tanto, a través de una página de la red social Facebook denominada «Carmelitas Descalzas Nogoyá ER» se difundieron expresiones de religiosas en videos donde defendieron su testimonio de vida y criticaron el accionar judicial.

«Somos Hermanas Carmelitas del Monasterio de Nogoyá y queremos compartir nuestro testimonio… Gracias por escucharnos. Somos completamente felices. No sufrimos torturas, nuestra vida es de amor. El convento es una familia», dice la publicación entre otras cuestiones.

Allanamiento

El jueves 25 de agosto, la Justicia allanó el convento de Carmelitas Descalzas de Nogoyá, unos 300 kilómetros al este de Paraná, en el marco de una causa por el supuesto delito de privación ilegítima de la libertad agravada contra las monjas que están en claustro.

El allanamiento se realizó tras una denuncia periodística sobre castigos intramuros, desnutrición, autoflagelación, uso del látigo, cilicio y mordazas, entre otros elementos de tortura.

El procedimiento comenzó a las 5,30 y se prolongó por varias horas, y el fiscal de Paraná Uriburu dijo que la Madre Superiora «opuso resistencia» al procedimiento judicial.

El fiscal indicó que ante ello «hubo que utilizar la fuerza para entrar porque no se permitía el ingreso, con lo cual se rompió una puerta del convento».

De todas formas, destacó que «se aportaron en forma voluntaria una cantidad de cilicios y pequeñas fustas de unos 40 centímetros» y explicó que la revisación del médico policial a las monjas, consiste básicamente en entrevistas personales y «observación de las manos y los rostros».

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