Investigan supuesta estafa millonaria a vecina de Nogoyá

La denunciante es una vecina de la ciudad, mientras que el denunciado, es el titular de una empresa victoriense dedicada a la venta de autos e inmuebles.

El empresario fue imputado por el fiscal Federico Uriburu por una estafa que superaría los siete millones de dólares. Lo que se investiga es el desvío de un patrimonio de casi 950 hectáreas de campo, el dinero del alquiler de un galpón y hasta los puntos de la tarjeta de crédito la vecina nogoyaense.

Según la denuncia radicada, la denunciante tenía 1.432 hectáreas aproximadamente al momento de confiar la administración en la firma radicada en la vecina ciudad de Victoria. Hoy sólo quedan 454 a nombre de los hijos y ella solo conserva el usufructo.

La denuncia fue presentada en marzo de 2016 pero los hechos comenzaron tiempo antes. Más precisamente a principios de 2003, cuando la mujer afectada decidió hacer caso a quien hasta ese año fue su marido, para que traspase la administración de su patrimonio al empresario de las Siete Colinas. Este último era amigo del ex marido, quien hasta el divorcio –concretado en mayo de 2004- administraba los bienes.

La clave del accionar delictivo del empresario -y su padre- estuvo en el desconocimiento de la denunciante respecto de lo que pasaba a la hora de la administración de su patrimonio. La situación se vio modificada a partir de la intención de su hijo, quien una vez recibido de técnico productor agropecuario en 2004 decidió –en conjunto con su madre- ser el administrador patrimonial de la familia.

Una vez que la vecina de Nogoyá le comunicó al empresario su intención de que el patrimonio sea administrado por su hijo, el imputado en la causa cortó los medios fluidos de comunicación. “Comenzó una etapa en que era difícil comunicarse con él ya sea por teléfono o personalmente”, explica el escrito denunciante.

En esa línea, desde la empresa manifestaron «que ella sabía que hubo que vender algunos lotes porque las actividades agropecuarias no andaban bien”, pero existía una “falta de la transmisión de datos concretos sobre los bienes”. Ante “las evidentes y reiteradas evasivas en que incurrió  la empresa denunciada crearon un juicio de sospecha”, señaló la denuncia que firmaron los abogados querellantes y por la cual se imputó a la firma victoriense.

Una de las cosas que el acusado no había comunicado a quien denuncia, es que quien se hacía de los bienes que habían transferido era el propio empresario y, encima, a través de una donación y no una venta. Es decir, gratuitamente.

La donación se realizó de manera fraudulenta y un día feriado, más precisamente el 25 de mayo de 2006.

El supuesto estafador concurría cotidianamente a Nogoyá, y le comunicaba verbalmente a la afectada, las acciones que se estaban realizando en las propiedades que administraba.

Además, le hacía firmar distintos documentos que hacían –presuntamente- a su tarea de administrador, abusando de la estricta confianza que se había depositado en él.

De hecho, la denunciante no conoce hasta el momento fehacientemente cuál es el alcance de su patrimonio, puesto que cuando cedió la administración a al victoriense, el exmarido le traspasó toda la documentación correspondiente a la administración patrimonial.

Fuente: Será Noticia

Dejá tu opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *