Keili Gonzalez, consiguió cambiar su nombre

Causó revuelo cuando la autorizaran a cursar vestida de mujer, siendo varón para los registros oficiales. En su partida de nacimiento figuraba el nombre que le pusieron cuando nació: Lautaro González.

Keili Regina González, así se anotó la chica trans cuyo nombre dio la vuelta al mundo cuando en 2010 consiguió que las autoridades de la Escuela Normal Antonio Sagarna, de Nogoyá, la autorizaran a cursar vestida de mujer, siendo varón para los registros oficiales. Asistió así, y como mejor promedio, resultó abanderada de su curso en 5º año, cuando tenía entonces 17 años. Ahora tiene 19, y hasta ayer en su partida de nacimiento figuraba el nombre que le pusieron cuando nació, y cuando la bautizaron, por primera vez, en la Basílica Nuestra Señora del Carmen: Lautaro González.
Pero ella siempre fue Kylie. Un nombre azaroso, que surgió de un concurso en un boliche, y de esa vez se llamó para siempre así.
La Ley de Género que ahora rige en el país le dio la posibilidad de reafirmar su identidad, siendo que siente y piensa como mujer en un cuerpo de chico. La norma el derecho de cambiar de nombre y de sexo en el DNI, sin necesidad de acudir a la Justicia, apoyándose en un concepto, la “identidad de género”, que es la “vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo”.
Kylie se presentó ayer a la mañana en el Registro Civil de Nogoyá, de la mano de su íntima amiga, Silvina Buyutti, la primera docente en iniciar el cambio de nombre y sexo en su DNI en Entre Ríos, e hizo lo propio. Pero antes que el documento, es la corrección de la partida de nacimiento, y esa corrección habilitará las demás. Después será el DNI, y la nueva registración en la Facultad de Ciencias de la Educación, adonde cursa la Licenciatura en Comunicación Social. Allí, todavía figura con su viejo DNI, aunque casi todos la llaman con su nombre propio, Kylie.
“Fue todo re lindo; me trataron re bien”, contó. Aunque su nombre elegido no está en los registros; tampoco Keili. Es por eso que las autoridades del Registro Civil cedieron, previo pago de una tasa, a usar un nombre no registrado todavía.
Keili hizo todo lo que hizo prescindiendo de las formalidades de un nombre inscripto en un documento de identidad: en un cuerpo de chico cursó el 5º año vestida de chica en una escuela de pueblo, fue abanderada, princesa consorte en busca del reinado del carnaval de Victoria. A veces consiguió lo que buscó; a veces, no. “Siempre dije que yo no quiero que me acepten. Me interesa la tolerancia”, dijo alguna vez. ¿Qué queda ahora? Nada, dice esta chica. Y después apura una respuesta: “Estudiar, lo primero que quiero ser es una profesional, y que lo demás vaya surgiendo. No me creo el divismo de cotillón barato de haber sido la primera en nada. Hice el trámite del DNI cuando pude viajar a Nogoyá. Y con esto demuestro que todo lo he hecho por mi propio esfuerzo”. (El Diario)

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