Kubero Diaz en los medios rosarinos

“Soy un nómade que siempre está yirando. Voy donde está la música y el arte. Para mí, un músico es alguien que no puede quedarse quieto, que siempre viaja”. Quien lo dice es Kubero Díaz, en declaraciones a Rosario3, y la sentencia tiene su argumento: el ex integrante de la Cofradía de la Flor del Solar y La pesada del rock and roll partió un día de su Nogoyá natal para mudarse cada tanto de país y ciudad, ahí donde había melodías.

El hoy guitarrista de León Gieco se presenta este sábado junto a Alberto Lara, primer bajista de los Abuelos de la Nada, en “2 Abuelos en gira”. La cita es a las 21.30 en McNamara, Tucumán 1016, con la apertura de Evelina Sanzo. “Es un show único que por ahora no vamos a repetir”, explica, y revela que detrás de la idea estvo Miguel Lara, hijo de Alberto y bajista invitado.

Curioso resulta que estos dos músicos casi no se conocen pese a haber formado parte, en distintos momentos, del mismo grupo: Lara grabó en la primera etapa de Los Abuelos de la Nada, mientras que Díaz hizo su ingreso en el último tramo de la banda. Pero el destino tiene su cuota de capricho y demuestra que las paralelas se tocan.

El listado del show incluirá, según adelantó Kubero, “Nunca te miró una vaca de frente”, “Diana Divaga”, “Cosas mías”, “Himno de mi corazón” y “Rock sobre la alfombra”, entre otros títulos.

“También vamos a hacer un tema de Miguel (Abuelo) que se llama «Palermo viejo». La letra la recitó un día que pasó por casa y yo le puse música. Me tomé el atrevimiento», se excusa Kubero y ríe. El resultado es un candombe con sabor a tempestad y locura que ejecutó en las últimas presentaciones de KubeDíaz Trío, su actual banda que es, en sí misma, otro árbol genealógico del rock.

Melodía de la pálida ciudad

“Tengo muchos temas. Si pudiera haría uno por día”, confiesa el que tiene la pausa de los años y la precisión de quien vio casi todo. Algunas de esas creaciones llegan a manos de León (Gieco) y se quedan en algún disco, otras esperan.

El guitarrista reveló que está grabando algunos temas con la intención puesta en un álbum que, de momento, tiene fecha de salida incierta. Hasta entonces, la placa Kubero y la Pesada no tiene edición nacional en CD y sólo se consigue importado. «León me propuso volver a grabarlo y pensé en hacerlo acústico, pero no sé».

«¿Reeditarlo en vinilo? No se puede. El máster del disco, junto con el primero de Pappo, quedaron adentro en la clausura de Music Hall”, explica el guitarrista sobre la placa que registró en 1973 bajo la dirección de Billy Bond.

Encontrarse en alguna parte

Hace tiempo que el rock decidió autocelebrarse: las bandas festejan los cumpleaños, los aniversarios de los discos, y los grupos se reúnen para tocar aquellas canciones para las nuevas generaciones. Lo cierto es que Kubero pasó por varios grupos tan fundamentales como otros pero, a diferencia de los segundos y terceros, lo de ellos fue pura anticipación.

Primero con la Cofradía de la Flor del Solar, un enorme colectivo consciente que marcó un antes y un después entre músicos y peatones. «Bueno, no sé si Skay aprendió a tocar conmigo. Pero sí me sacó bastante información», sostiene entre risas, mientras recuerda sus días en La Plata, en la prehistoria de Los Redonditos.

Luego fue parte de La pesada del Rock and Roll, la banda que le dio entidad al rock argentino –antes de ser “nacional”- cocinando el blues, el género progresivo, la psicodelia y el tango. «No son complicadas la reuniones”, explica el músico sobre la pregunta reiterada en torno a una posible juntada. “Pasa que no todos siguieron con la música y, en algunos casos, cada uno hizo la suya. Y cuando dejás el camino de la música es más difícil. No sé.”

No todo es rock

“Me gusta escuchar el rock del planeta. Estoy abierto a todos los estilos: rock, blues, tango, folclore. Me gusta todo lo que es bueno”. Para Kubero, el sistema “separó” al género: lo que en un principio fueron los Beatles y luego, los de Liverpool contra los Stones, con el tiempo se volvió diáspora.

El guitarrista confiesa que su primer instrumento fue una escoba y a ella le debe el mote: “Mi mamá me cantaba «Juancito el escobero»”. Y después vino la viola. «Mi papá tenía una grande, tanguera, así que me hizo construir una más chiquita para mí. Ya los siete años tocaba zamba. Y a los nueve tenía mi banda y tocaba en la escuela.”

También señala que su referente fue Jimmy Hendrix: “Uno quería hacerlo así, pero como él no había otro». Silencio. «A mí me emocionó mucho que el Flaco me nombrara entre sus guitarristas favoritos», señala el músico que se unirá a Alberto Lara para juntar los dos extremos cronológicos de los Abuelos de la Nada en el escenario de McNamara, el sábado, desde las 21.30.

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