Urribarri: «Deberíamos seguir el manual de Cristina, y no medir riesgos»

El gobernador de Entre Ríos confía en un triunfo del FPV. Cree que la sociedad hizo propias las políticas de Estado. El diario Tiempo Argentino le realizó una entrevista previo al acto de presentaciones de listas en Buenos Aires.

Ceba un mate detrás de otro. Se sienta, camina, se apoya en su escritorio del despacho que tiene en el primer piso de la Casa de Entre Ríos y habla, con ese estilo campechano que le permite mezclar definiciones y anécdotas. El gobernador Sergio Urribarri, que conversó con Tiempo Argentino horas antes del acto de presentación de los candidatos a legisladores del FPV, se muestra entusiasmado y confiado en el resultado de los comicios parlamentarios que son estratégicos para el futuro del proyecto político que conduce Cristina Kirchner. Afirma que su optimismo se basa en las políticas de Estado que se vienen desarrollando desde hace diez años y que la sociedad ya asumió como propias. Eso sí, asegura que es preciso proteger esas conquistas, que uno de los caminos es «reformar la Constitución» y se preocupa en advertir que no incluirá re-reelección porque «la presidenta no quiere eternizarse en el poder».

–¿Cómo evalúa el panorama electoral ahora que ya se conocen los canditatos?

–Lo veo con optimismo. Básicamente, porque a diferencia de lo sucedido en otras gestiones y con lo que proponen los candidatos opositores, nuestro proyecto nacional, popular y transformador tiene las políticas de Estado, que se ejecutan con eficiencia y éxito, que le muestran con claridad a la sociedad hacia dónde va el país. Estas políticas de Estado representan el cambio de época que hubo en la Argentina y se va a tomar en cuenta. Sabemos que aún falta mucho por hacer y por eso vamos por la profundización. Enfrente, en cambio, hay una melange tan rara que todavía no se sabe a quién representan, a qué valores responden y qué van a hacer.

–Ante la existencia de candidatos que provienen del peronismo pero van en distintas fuerzas y alianzas, ¿se vuelve necesario reformular el concepto «peronismo» o el kirchnerismo lo expresa?

–No creo que sea tan necesario definir el peronismo sino más bien qué tipo de sociedad queremos, hacia dónde apuntamos cuando gobernamos. Y en esto nuestro proyecto es el que despejó dudas en cuanto a qué representaba. Es preciso tener en cuenta que, después de 50 años, las corporaciones visibles y los poderes ocultos vinculados a los medios de comunicación masivos han dejado de gobernar el país. Hoy la política es la que conduce, define la economía, implementa programas que transforman, que permiten la plena vigencia de los Derechos Humanos, más igualdad, inclusión, distribución de la riqueza y acceso a los bienes sociales y culturales que antes era imposible. Todo esto es lo que se va a plebiscitar.

–¿Por eso se fue Sergio Massa?

–Bueno, hay que mirar la historia de cada uno. Massa viene de otro partido. A veces se vuelve al primer amor y en política parece que también.

–La presidenta, en lo que sería su último período presidencial, plantea desafíos, como la reforma de la justicia, que tiene un costo importante en el vínculo con la Corte. ¿Por qué cree que CFK instala en campaña temas que pueden ser polémicos?

–Esto es parte del combate a las corporaciones que inició Néstor Kirchner y continuó Cristina, y que ahora lo hace con los sectores que no se han democratizado como el Poder Judicial. Una amplia mayoría de argentinos observa a la justicia como el único poder que no ha hecho nada en estos años de democracia para estar a la altura de las circunstancias. ¿Qué argentino puede hoy estar en contra de que se democratice, aunque sea parcialmente, el Consejo de la Magistratura, que permitiría suavizar el componente corporativo que tiene? CFK tomó la decisión política de cambiar estas cosas y no mide riesgos.

–¿No es piantavotos?

–Puede que lo sea en el viejo manual de la política, que incluso se considere políticamente incorrecto. Pero desde 2003 hay un nuevo manual que todos deberíamos seguir y es no medir riesgos.

–¿La declaración de inconstitucionalidad del voto popular para elegir consejeros desnudó el costado corporativo de la Corte?

–Estos jueces optaron por la corporación judicial, por mantener todos los privilegios, que continúe siendo un poder inexpugnable y, ante esta propuesta tan valiente de la presidenta, se sintieron afectados. Se cerraron, priorizaron el control de la caja, que era lo que más les importaba…

–¿Es la caja o es poder?

–Las dos cosas. Lo de la caja es la punta del iceberg. Pretenden el poder y gobernar con declaraciones de inconstitucionalidad de leyes que fueron legítimamente aprobadas en el Congreso o con la inaplicabilidad de leyes a través de las cautelares. Y, lo más grave, con acordadas como la de 1996, donde decidieron no pagar Ganancias y mantenerla en el tiempo. Es uno de los privilegios más evidentes en una sociedad que tributa como corresponde.

–¿El que Ricardo Lorenzetti haya dejado trascender una supuesta persecución de la AFIP es la reacción de un dirigente político y no la del presidente de la Corte?

–Claramente. Ni bien leí la noticia me informé y puedo afirmar que no hay ningún requerimiento de la AFIP. Entonces, me pregunté por qué lo hace, si se está cubriendo por las dudas o pretende horadar al Poder Ejecutivo. La respuesta es seguro que sí.

–¿La actitud de la Corte se puede enmarcar con lo que sucede en Brasil y en otros países de la región, como ocurrió en Paraguay?

–En la región está sucediendo. Se resisten a las políticas de Estado pero, por otro lado, está la interpelación que hace nuestro gobierno a los privilegios de las minorías que durante décadas se beneficiaron a costa de las mayorías. ¡Cómo no va a haber reacciones! Esto mismo pasa en Paraguay, en Brasil, Bolivia y Ecuador. Los países eligen soberanamente cómo avanzan y cómo se escribe la historia. Desde hace diez años, nuestro país eligió enfrentar a fondo a los poderes fácticos en beneficio de la sociedad, y por eso las reacciones.

–El kirchnerismo tiene una característica curiosa. Por un lado, le hace frente a las corporaciones y cada tanto aparecen algunos que las defienden, y que surgen desde adentro del FPV.

–El peronismo es muy amplio. Lo que vino a poner en blanco sobre negro es este proyecto político nacional, popular, democrático y transformador que, no digo que expulsa a los que quieren volver para atrás, pero sí que los pone en otro lado. Por eso Massa se fue para otro lado, por defender estas otras cosas.

–¿Era un quinta columna?

–Veo en la lista de Ma-ssa a gente como el intendente de Almirante Brown, que hace un par de días daba como ejemplo de país a Chile. No sé qué verá (Darío) Giustozzi de Chile como ejemplo, porque tiene un sistema educativo que es prácticamente inaccesible para los jóvenes chilenos, a diferencia de lo que sucede en nuestro país. Nosotros estamos en las antípodas de esta gente.

–Una vez que Massa confirmó su participación como candidato, ¿se pensó que podría haber una fuga de dirigentes hacia ese sector?

–No, para nada. Esto es muy dinámico y vertiginoso. Puede haber deserciones y nuevos ingresos. Lo importante es que los que llegan abrevan en estos objetivos de más igualdad y más transformaciones. También pretendemos que quienes no coincidan se vayan. Es lo más saludable. Pero no ocurrió esa fuga masiva tal como anticipaban algunos medios que les escriben los libretos a los dirigentes de la oposición.

–¿Quién es más peligroso electoralmente, Massa o Mauricio Macri?

–Ni Massa, ni Macri, ni la mayoría de los dirigentes que van a participar de estos comicios hablan del país que quieren. La sociedad elige a hombres y mujeres que no sólo les proponen transformaciones sino que muestran las que hicieron, donde se ve gestión real, de fondo y no sólo maquillaje. La oposición no tiene nada para mostrar.

–La presidenta dice que no es eterna y que el pueblo debe empoderarse de las conquistas y derechos alcanzados. ¿Se puede entender que es necesario reformar la Constitución sin que ello implique re-reelección?

–Totalmente. Las sociedades eligen soberanamente hacia dónde van. Me parece que en algunas cosas la Argentina necesita de una reforma constitucional para que no haya, por ejemplo, este impedimento de democratizar el Poder Judicial. No creo que quieran declarar inconstitucional la Carta Magna (ríe). Ese, como otros aspectos, requiere de una reforma de la Constitución. Estoy seguro de que la presidenta no quiere promover un cambio para poder ella eternizarse en el poder, lo tengo muy claro. Pero para estas otras cosas sí hace falta.

–¿Cuáles son las deudas del kirchnerismo? ¿Qué debería hacer aquel que aspire a sucederla?

–No dudo que se ha intentado todo. En contextos dificilísimos. La redistribución de la renta agraria fue uno de ellos. En algunos habrá que volver a intentarlo, pero este proyecto ha escuchado las demandas de la sociedad.

–Las corporaciones mediáticas presionaron a Massa y a Daniel Scioli para que se aparten del kirchnerismo. Sólo el gobernador continúa en el FPV, ¿es por convicción o necesidad?

–No esperaba otra cosa. Daniel no forma parte del grupo más íntimo de CFK pero es parte de este proyecto, al menos así lo dice en todos lados. Creo que está acá porque no tiene por qué no estar. Puede haber diferencias políticas y yo se las he planteado públicamente, pero está dentro del kirchnerismo.

–¿Y con el resto de los gobernadores?

–Hay un alineamiento sin fisuras, incluso mucho mejor que en otros momentos de este mismo gobierno.

–¿No hay clima de fin de ciclo?

–Todo lo contrario. Hay convencimiento, mucha motivación en los gobernadores y en la mayoría de los dirigentes para tener un buen resultado en estas elecciones.

–¿Los radicales dejaron de ser adversarios a temer?

–Conozco a muchos dirigentes de la UCR, tanto de mi provincia como de otras, que no sé si no quieren o no pueden ser parte, o acompañar algunas de las transformaciones que llevamos adelante. Muchos hombres de ese partido han padecido, por parte de las corporaciones, lo mismo que Néstor y Cristina. Sé que son inteligentes y estoy seguro de que en algún momento se van a dar cuenta de que este es el camino correcto.

–Volviendo al tema judicial: luego del fallo sobre el Consejo de la Magistratura, ¿teme que pueda ocurrir algo similar con la Ley de Medios?

–Ni idea. Sinceramente, no sé qué puede pasar con ese fallo, pero no tengo muchas esperanzas.

–¿Un fallo en contra condiciona al próximo presidente, sea del signo que sea?

–¡No! Creo que ocurre algo igual que con el proceso de democratizar la justicia que, a pesar del freno que nos pusieron, ya se ha instalado en la sociedad. La democratización de la justicia y de los medios no la detiene nadie. Puede que un fallo circunstancial sea desfavorable, pero no lo para nadie porque estas transformaciones se han hecho carne en la gente y eso no lo entiende la oposición. Esto no se frena porque hay una mayoría que ha decidido avanzar y no me refiero a dirigentes políticos sino a la sociedad. Hoy debe haber cerca del 70% de los argentinos que aprueba las políticas de Estado de estos diez años. Puedo asegurar que es así. Es posible que ante algunos ataques mediáticos el porcentaje puede variar, pero en el fondo están de acuerdo. El otro 30 por ciento es el país del centenario.

–¿Usted dice que desde el área metropolitana se ve poco de lo que realmente sucede en el resto de las provincias?

–Sí, pero esto viene desde antes de 1810. El centralismo porteño siempre priorizó los intereses de minorías que hoy están siendo interpeladas. A Entre Ríos, por ejemplo, la soslayaron sistemáticamente de los planes de infraestructura. Esto le pasó a muchas provincias pero, a partir de mayo de 2003, todo cambió. Tanto Néstor como Cristina hacen federalismo real, el de los recursos y no de los discursos que ha permitido cambiar la realidad de nuestros pueblos, que nos ha hecho visibles y que interrumpió la expulsión de nuestra gente. Este es el cambio de época.

–¿Que la CGT esté dividida puede ser perjudicial para las elecciones?

–No me gusta generalizar. En la viña del Señor hay de todo, pero más allá de que hay buenos y malos dirigentes en la CGT, los que acompañan a este gobierno son los laburantes. «

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