Voluntariado Social, otra forma de enseñar

El trabajo monitoreado social, forma parte de la materia Práctica Educativa que se dicta a partir de este año para el sexto año del Secundario de la Orientación de Ciencias Sociales y Humanidades del Colegio San Miguel. La idea de la cátedra, es que los estudiantes tengan una aproximación al campo del trabajo desde la práctica.

Como es de saber, las escuelas se caracterizan por brindar conocimientos esencialmente teóricos, y ante las nuevas modalidades y orientaciones presentadas por el Ministerio de Educación, los docentes deben adecuar sus saberes y obrar con propuestas innovadoras que no desvirtúe la calidad de los contenidos a enseñar.

Este Establecimiento tiene una tradición contable muy arraigada, con la implementación de la nueva área humanística, se debió hacer un reordenamiento a los contenidos. Como la materia antes mencionada lo sugiere en el nombre, se debió concebir acción práctica para la enseñanza, y el profesor Matías Daverio relacionó una tarea en funcionamiento relacionada con el colegio. El resultado fue vincular la enseñanza con la copa de leche que se brinda en el campo de deportes del Colegio San Miguel.

La copa de leche tiene alrededor de diez años y la ofrece la ONG Fundación Marista formada por ex alumnos que colaboran mediante ayudas económicas y soporte técnico a diferentes instituciones pertenecientes o no al orden Marista. Se sirven refuerzos alimenticios solventados por ingresos obtenidos mediante acciones desinteresadas y solidarias de las personas que constituyen esta organización. Muchos docentes también están interesados por la causa y aportan para un más eficiente voluntariado social. El Colegio San Miguel lo hace a través de donaciones de ganancias obtenidas de diferentes eventos sociales que organiza como la reciente Muestra Anual de Proyectos realizada el pasado 6 de septiembre.

Además se brinda un soporte de ayuda pedagógica mediante maestros y talleres recreativos. Cada sábado se acercan alrededor de cincuenta jóvenes de entre seis y dieciséis años en busca de éste apoyo que en la casa no reciben.

Con respecto a la materia “Práctica Educativa”, el profesor nos cuenta que tomo la iniciativa del voluntariado social a través del libro “Lectura y Ciudadanía” de la autora nogoyaense María Mercedes Defilippe.

Acorde con este lineamiento, los alumnos deben asistir desinteresadamente a otros brindándole la calidad humanística que por medio de contenidos teóricos no se puede ofrecer. De esta forma se busca que los estudiantes se pongan en contacto con la realidad humana, que en la mayoría de los casos no han podido distinguir por diferentes razones.

Generalmente las situaciones entre los estudiantes y los ayudados contrastan tantos que a medida que iluminan la existencia de esta realidad alterna, lo que hace que los aprendices se inclinen hacia la acción solidaria. El mismo trato interpersonal modifica la forma de pensar de cada individuo. Un cambio se genera a medida que pasa el tiempo.

El trabajo lo realizan cuatro grupos de estudiantes, dos de ellos se encargan de la parte logística como lo es conseguir fondos económicos y alimentos como leche en polvo y galletitas y su posterior traslado. Los restantes grupos se encargan de la parte asistencial educativa llevando talleres para que los ayudados puedan registrar conocimientos y vivencias a través de la cultura. También se les ofrece juegos lúdicos, para que puedan aprender jugando.

Dejá tu opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *